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¿Son las vacunas suficiente para frenar la pandemia?

Sanidad destaca que la vacunación es la mejor arma contra el coronavirus. Sin embargo, alienta a la población a seguir manteniendo las medidas de seguridad. Estar vacunado o haber pasado la enfermedad genera un alto nivel de inmunización. No obstante, pueden darse casos en los que el virus logre traspasar las barreras de los anticuerpos.

La vacunación en el país marcha a todo ritmo. En la actualidad, España acumula un porcentaje de 59,5% personas que han recibido al menos una dosis de la vacuna.  Mientras que más de 22 millones de personas ya constan de la pauta completa. Estadísticas que acercan al país a la tan ansiada inmunidad de rebaño. Sin embargo, las autoridades hacen un llamado a la población a no bajar la guardia. Expertos señalan que siempre existe la posibilidad de infectarse, incluso habiendo recibido las pautas completas.

Pero ¿Por qué ocurre esto?

Todas las vacunas administradas en la Unión Europea tienen un alto índice efectividad.  Pfizer asegura que su vacuna es 95% efectiva, Moderna establece que un 94,1%, AstraZeneca señala que un 76%, mientras que Janssen alcanza un 72% de eficacia. Números muy altos en lo referente a inmunización. Sin embargo, ninguna de ellas logra generar un 100% de protección. Por ello, siempre existirá una posibilidad de contagio.

La aparición de nuevas cepas ha puesto esto en mayor evidencia. De momento todas las vacunas continúan siendo efectivas frente a las mutaciones del virus. No obstante, sí han experimentado una disminución en su efectividad, sobre todo cuando las pautas no han sido completadas. A los expertos les preocupa en especial el avance de la variante Delta. Frente a ella, las vacunas pueden ver limitada su efectividad hasta un 33% (en el caso de no tener la pauta completa).

Entonces, ¿las vacunas no son suficiente para frenar la pandemia?

Si bien la vacunación es la mejor forma de parar los avances del virus es necesario mantener otras medidas para garantizar el fin de la pandemia. El cuerpo humano tiende a tardar entre una y dos semanas en generar anticuerpos. Por ello, las personas recién vacunas deben mantener las precauciones tal como si no hubieran sido inmunizadas. Lo mismos ocurre con las personas que solo han recibido una dosis.

Las personas vacunas con las dos pautas pueden estar un poco más tranquilas. Sin embargo, seguir las instrucciones del Ministerio de Sanidad sigue siendo prioritario. En cualquier de los tres supuestos anteriores es posible contagiarse. No obstante, es importante recordar que incluso cuando la vacuna no previene la infección, si tiende evitar la hospitalización y la muerte.

Pero si los riesgos de muerte e inmunización disminuyen en gran medida ¿cuál es el problema de infectarnos tras la vacuna?

En primer lugar, la persona vacuna e infectada puede no ser un riesgo para sí misma, pero sí para otros. El hecho de que las personas inmunizadas pasen la enfermedad casi sin síntomas podría llevarlas a no darse cuenta de ella. Al hacer su vida sin precauciones podrían transmitir la enfermedad a personas que no estén inoculadas.

En segundo lugar, los virus mutan con normalidad. Exponernos al virus de manera prematura podría darle a este la posibilidad de adaptarse a las nuevas circunstancia. Hasta la fecha no existe una mutación del virus que haya logrado neutralizar los efectos de las vacunas. Sin embargo, los expertos no descartan que esto pueda llegar a ocurrir. Por ello, Sanidad destaca que debemos seguir manteniendo algunas medidas de seguridad. Al menos hasta que las autoridades determinen que ya no hay riesgos de rebrotes.

María Andrea Sandia Perdomo