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Un escritorio ordenado, la mejor receta para la concentración

Este año los escritorios de todos los hogares se han vuelto esenciales, desde clases online, exámenes o teletrabajo. Y con ello, hemos descubierto lo importante que es la decoración en los mismos para poder concentrarnos. Porque, por ejemplo, un escritorio lleno de cosas acaba restándonos espacio de trabajo, lo que supone pausas innecesarias.

Las claves para tener un escritorio ordenado que potencie el trabajo y ayude a la concentración, son muy sencillas.

El menos siempre suma:

Esta puede ser una de las claves más importante. Mira tu escritorio y pregúntate si todo lo que hay en él lo necesitas para poder trabajar o estudiar. Si la respuesta es no, lo primero que tienes que hacer es una clasificación de los elementos del uno al cinco en función del uso. Todas aquellos objetos que tengan cinco, porque las utilizas varias veces en el transcurso de tu trabajo en un mismo día, podrás dejarlas en el escritorio; el resto de cosas deberás quitarlas.

Los tonos claros siempre son un must:

No es un misterio que una de las claves por las que el estilo nórdico triunfa, es por sus colores claros que sirven como ‘relajante’ y por su apuesta por espacios minimalistas. Esto quiere decir, que a la hora de elegir los elementos que irán en tu escritorio, lo ideal es decantarse por elementos en tonos claros que aporten serenidad a tu día a día y potencien tu capacidad de concentración.

Los elementos de organización como ‘must’:

Al igual que organizamos un armario utilizando elementos de ordenación, para nuestros escritorios también son un esencial. Uno de los artículos que más van a ayudar a la organización, son las bandejas. Con ellas, se pueden dividir las diferentes tareas o documentos. Además, al dar altura poniendo una sobre otra, tendremos todo a mano sin ocupar apenas espacio.

Las dimensiones siempre en mente:

Ahora que ya sabemos que elementos necesitamos para poder trabajar o estudiar, el siguiente paso es decidir la disposición de los mismos. Siempre el elemento central será el objeto sobre el que trabajas: un portátil, unos apuntes, una tablet,… Tendrás que tener en cuenta las dimensiones del mismo y construir alrededor. Los objetos que más utilizas, lo mejor es colocarlos en el lado de la mano dominante. A los que se les da un menor uso lo ideal es ponerlos al otro lado.

¡Dale un toque de vida!:

Y por último, dale un toque de vida y color a tu escritorio con una planta pequeñita. Estas son perfectas para subir el ánimo, además de mantener limpio el ambiente y regular la humedad de la estancia.

Y recuerda, no hay una regla escrita para tener el mejor escritorio, ya que cada persona tiene una necesidades diferentes. Lo importante es que estés a gusto y tengas a mano las cosas necesarias; así conseguirás un escritorio funcional, bonito y ordenado.

María Isabel Santiago Sánchez

Graduada en Marketing y Comunicación