San Isidro

Seria tarde de Juan de Castilla

Por la mañana, el torero colombiano cortó una oreja a un toro de Pages en la corrida concurso de Vic Fezensac (Francia), y por la tarde, ofreció una firme y sincera actuación ante la miurada en Madrid
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Imagen: @LasVentas


La jornada taurina en Las Ventas fue testigo de una actuación destacada por parte de Juan de Castilla, quien completó un día heroico tras participar en dos corridas el mismo día. Por la mañana, el torero colombiano cortó una oreja a un toro de Pages en la corrida concurso de Vic Fezensac (Francia), y por la tarde, ofreció una firme y sincera actuación ante la miurada en Madrid.


Ficha técnica 

9ª de abono. Tarde entoldada. Casi lleno en los tendidos (20.749 espectadores).


GANADERÍA:

- 6 TOROS DE MIURA: De imponente presencia. Cuatreños todos. A la defensiva el deslucido y flojo 1º; noble y a más el buen 2º; emocionante y con movilidad el 3º; noble y vacío el 4º; noble el 5º; costoso y arisco el 6º.


Diestros

RAFAELILLO (NEGRO Y ORO)

- Tres pinchazos y estocada y descabello (silencio); y estocada (ovación).

JUAN DE CASTILLA (VERDE HOJA Y ORO)

- Dos pinchazos y estocada baja (ovación con saludos tras aviso); y estocada (ovación con saludos).

JESÚS E. COLOMBO (NAZARENO Y ORO)

- Estocada y tres descabellos (silencio tras aviso); y pinchazo y estocada (silencio tras aviso).


Crónica

El toro más grande de la feria hasta el momento, Escandaloso, de 637 kilos, cerró la tarde como sexto de la lidia. Fue uno de los más densos, costosos y duros, con una formidable altura y una testa descomunal que recordaba a los toros de antaño. Embestía con los pechos, se volvía sobre las manos y no regaló un solo viaje completo. Jesús Enrique Colombo se enfrentó a él con una faena de mérito sordo y valor indudable, aunque no brillante.

Por su parte, Juan de Castilla, que había toreado por la mañana en Francia, llegó a Las Ventas para completar su heroica gesta. Enfrentándose al segundo toro, que no humilló desde que salió, mostró inteligencia y valentía. A pesar de la falta de fuerza del animal, Juan de Castilla lo sostuvo y lo templó maravillosamente, logrando que el toro terminara humillando y entregándose. Sin embargo, su labor con la espada fue menos acertada. Con el quinto toro, noble y serio, volvió a demostrar firmeza y temple, toreándolo bien con la izquierda. Aunque el toro se paró al sentirse invadido en su terreno, Juan de Castilla mantuvo el mando y la sinceridad, finalizando con una estocada baja que no empañó su gran actuación.

El tercer toro, con mayor emoción y movilidad, permitió a Colombo arriesgar y lucirse en banderillas, aunque su faena no alcanzó el nivel esperado en el último tercio. Rafaelillo, sin opciones ante su lote, abreviando con el primero y logrando solo unos pocos pases con el cuarto, se enfrentó a un toro que mostró una nobleza efímera y una muerte espectacular, defendiendo su vida con bravura. 

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