La Glorieta. Quinta de abono

Diego Ventura conquista al público de La Glorieta, puerta grande para Sergio Galán y tarde gris para Guillermo Hermoso en el quinto día de abono

Ventura regresaba al ruedo salmantino tras su última actuación en 2014, mientras que Galán volvía tras su exitoso paso por La Glorieta la temporada pasada
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La quinta corrida de abono de la Feria de Salamanca, la segunda de rejones, fue protagonizada por Diego Ventura, Sergio Galán y Guillermo Hermoso de Mendoza. Ventura regresaba al ruedo salmantino tras su última actuación en 2014, mientras que Galán volvía tras su exitoso paso por La Glorieta la temporada pasada. Con media entrada en los tendidos y un ruedo en perfectas condiciones, el tiempo respetó hasta el tercer toro, momento en que una lluvia persistente cayó sobre el coso charro. La tarde taurina terminó con un rotundo éxito para Diego Ventura, que cortó tres orejas, un buen espectáculo de Sergio Galán, que se llevó dos, y un Guillermo Hermoso que no tuvo su mejor tarde, aunque se marchó con una oreja.

El festejo lo abrió Sergio Galán, vistiendo chaquetilla azul marengo, con un toro de nombre Bailador, de 520 kilos. El madrileño estuvo muy preciso en todo momento, excepto en el pinchazo, donde se mostró errático con una acometida demasiado trasera. A pesar de ello, fue recompensado con una oreja, un buen arranque para la tarde.

El segundo en actuar fue Diego Ventura, que, con chaquetilla granate de terciopelo, lidió un toro llamado Veleto, al que le costó entrar al primer caballo. Una vez que la faena tomó ritmo, la plaza se vino abajo gracias al carisma del rejoneador portugués, que supo extraer el brío del toro negro azabache, aunque éste en ocasiones se mostró desacompasado. Ventura sufrió en el tercio de banderillas, pero lo compensó con su caballo Bronce, que, sin bocado, colocó dos banderillas en una auténtica exhibición de agilidad. Finalmente, montado sobre Fino, Diego Ventura acertó de lleno con el rejón de muerte, finiquitando a un toro que, sin ser vistoso, fue exprimido al máximo. Cortó dos orejas en su primera actuación.

Guillermo Hermoso de Mendoza fue el siguiente, con chaquetilla azul marino y la presión de igualar a sus compañeros. Montando a Nómada frente a un toro negro mulato, comenzó la faena sin mucha prisa, pero el toro mantenía el pulso. Tras cambiar de tercio y de caballo, la faena se torció en el final. Guillermo pinchó mal, con una estocada extremadamente trasera. Se bajó del caballo con ímpetu desmesurado mientras el toro aún estaba entero, lo que provocó una voltereta al caballo, afortunadamente sin consecuencias graves. El propio Guillermo fue arremetido, pero su cuadrilla entró al quite. Al final, se vio obligado a matar a pie a un toro ya sin bravura. Un mal cierre de faena para Guillermo.

El segundo toro de Sergio Galán, llamado Zapatero, negro mulato de 650 kilos, se mostró activo desde el inicio. Aunque menos emocionante que el primero, Galán mantuvo la misma precisión quirúrgica. Ejecutó un primer tercio aseado y un segundo tercio de banderillas muy animado, incluyendo su característico baile que levantó al público, algo frío tras la faena anterior. Falló en el primer pinchazo, pero acertó en el segundo, llevándose una nueva oreja y cerrando su tarde con dos en total.

Con ganas de levantar al público, Diego Ventura volvió con brío para enfrentarse a Aldeanito, un toro que salió con nervio desmesurado. Aunque estuvo impreciso en la primera puesta de banderillas, el público, animado con cánticos de "¡Viva España!", se mostró a su favor. A mitad del segundo tercio, el toro empezó a bajar físicamente, pero Ventura no se rindió. Con el apoyo del público, extrajo todo el juego posible del astado, que entregó sus últimas fuerzas en una bonita lucha. El toro quedó rendido, pero la obra ya estaba hecha. Un buen pinchazo final y Ventura se llevó dos orejas más, saliendo de la plaza como el indiscutible triunfador de la tarde.

Guillermo Hermoso de Mendoza buscó redimirse en su segundo toro, aunque no comenzó bien al no poder colocar el rejón de castigo en el primer intento. El público lo animó, y poco a poco fue recuperando el ritmo. Con la música en la plaza, Guillermo mostró mayor seriedad en este toro, logrando levantar a una plaza que percibía su esfuerzo. Sin embargo, el toro perdió fuerza en los últimos instantes, lo que complicó la colocación de las últimas banderillas. Para matar, necesitó dos pinchazos y un descabello desde el suelo. A pesar de los contratiempos, cortó una oreja.

La tarde terminó con Sergio Galán y Diego Ventura saliendo a hombros, en una jornada donde destacaron las embestidas de los toros de Herederos de Sánchez y Sánchez.

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