PRIMERA FEDERACIÓN

Unionistas tumba al Andorra y Llácer gana oxígeno

Los charros cuajan un partido sobresaliente, vencen 3-1 y dan un respiro a su técnico
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El Reina Sofía necesitaba una tarde como esta. Unionistas llegaba con la soga al cuello y la urgencia de un triunfo que, además de puntos, insuflara confianza a un equipo que venía de semanas irregulares. Y lo logró con autoridad. Ante un Andorra que llegaba lanzado, los de Llácer impusieron su ley con una presión asfixiante, una intensidad sin fisuras y, lo que más se echaba en falta, pegada.

El partido arrancó con Unionistas mordiendo desde el primer minuto. La presión alta impidó que los visitantes pudieran desarrollar su juego y, en apenas nueve minutos, llegó el 1-0. Un saque de banda largo de Vergés fue prolongado por De la Nava en el primer palo, dejando el balón franco para que Gorka Santamaría fusilara sin opción para Ratti. Golpe tempranero y partido cuesta abajo para los charros.

El Andorra intentó reaccionar, pero su mejor hombre, Cerdá, estuvo bien tapado por la defensa local. Sin ideas en ataque, los de Beto Company se limitaron a mover el balón sin profundidad. Unionistas, en cambio, se mostró vertical y amenazante en cada incursión. En el minuto 24, el Reina Sofía estalló de nuevo. Gorka recuperó en campo propio, combinó con De la Nava y este le devolvió la pared para que sirviera un centro medido al segundo palo. Allí esperaba Jonny Arriba, que bajó la pelota con maestría, sorteó a su marcador y definió con el exterior para firmar el 2-0.

El descanso llegó con el partido controlado, pero la segunda parte traía una dosis de sufrimiento. Sin Cerdá, sustituido por lesión, el Andorra ganó en control de balón pero no en profundidad. Unionistas replegó, esperó su momento y pudo sentenciar antes. Primero, en un remate de Mikel Serrano tras un saque de esquina. Después, con una contra de Rastrojo que dejó solo a Gorka, pero su pase fue demasiado fuerte.

Cuando todo parecía encaminado, aparecieron los nervios. En el 82', un disparo de Álvaro Peña golpeó en el palo y dejó un balón muerto que Sergio Molina empujó a la red para el 2-1. El miedo se apoderó del estadio y, durante unos minutos, el Andorra acarició el empate. Luismi, con un disparo desde la frontal, estuvo a punto de silenciar el Reina Sofía.

Pero en Salamanca hay algo que no cambia: el espíritu de Unionistas. Con el estadio empujando, Pau Martínez se sacó un centro preciso desde la izquierda en el 87' y Rabadán, llegando desde atrás, cabeceó con fuerza para poner el definitivo 3-1. Explotó la grada y respiró Llácer, que se jugaba mucho más que tres puntos.

Unionistas vuelve a creer. El triunfo les deja a cuatro puntos del playoff de ascenso y devuelve la confianza a un equipo que demostró, por fin, que puede competir con los mejores. Llácer sigue en el banquillo y el Reina Sofía sigue siendo su fortín.

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