La llegada del fin de semana debería ser motivo de relajación y entusiasmo, y más bien con el paso de las semanas se ha vuelto un infierno debido al despliegue de juego de varios equipos. Porque para que engañarnos, ninguno tiene un juego muy fluido, y en otros se suma que están gestionados por incompetentes.
El Salamanca UDS recibió en la pasada jornada en el Helmántico al Torrelavega, un equipo prácticamente descendido. El escenario era muy favorable para el equipo salmantino, pero, una vez más, se desperdició otra posible victoria. Si no son capaces de ganar en casa contra un equipo con un pie y medio en Tercera Federación, no sé que esperan contra otro tipo de rivales, como por ejemplo el Real Ávila, sin ir más lejos.
Los aficionados ya no tienen palabras para definir todo lo que está pasando, porque se ha repetido de manera reiterada una y otra vez desde hace tiempo, y la cosa ya no es que siga igual, es que va a peor, cuando parecía que no se podría estar peor. Un equipo a la deriva y que se maneja sin instrucciones porque el staff técnico no sabe como gestionar cada partido. A lo mejor el bueno de Dueñas se piensa que el Salamanca es la Brasil de 2002 y que, con soltar el balón y decir: “invente Maestro”, ya lo tiene todo hecho.
La calidad de la plantilla es innegable, no me cansaré de decirlo, porque hay experiencia, jóvenes prometedores, otros que ya están asentados y conjuntamente tienen la capacidad de poner al club donde ellos quieran. El problema es que detrás de los soldados siempre tiene que haber un capitán, un General o un jefe que organice y sepa lo que hace, pero en vez de eso se está viendo a un hombre con más orgullo y cabezonería que otra cosa, porque no se puede rescatar nada de lo que lleva al frente del equipo charro.
Demuestra que el club no le importa nada, al igual que a Lovato, van cada vez cuesta abajo y les da igual, un proyecto que te pude permitir soñar por cosas grandes, pero lamentablemente, los intereses son otros.
Está claro que si se consigue entrar en los ansiados puestos de ascenso es por los jugadores, son los únicos que pueden sacar esto hacia adelante, al igual que pueden parar toda esta gestión tomando las medidas necesarias.
Quedan pocos partidos, y el tiempo se va agotando, y visto lo visto parece inviable conseguir esto. Muchas de las jornadas que quedan son contra rivales directos o en sus campos, está claro que el entrenamiento y el “análisis” de cada rival no juegan a nuestro favor, solo el corazón y empuje de los jugadores y aficionados que quieren volver a un equipo en lo más alto. Aunque es entendible que la gente se canse, y está cansada de hecho.
A los jefazos, si tenéis un poco de amor propio y dignidad, deberíais renunciar y poner a alguien competente, porque ya no es que el Salamanca os quede grande, sino cualquier tipo de gestión a nivel general os hace pequeños.
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